Gómez y Mendozaen un partido LEB Oro (Foto: Luis García)
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Noticia COMPETICIONES FEB - ÁRBITROS

El quinteto arbitral que inspira a las nuevas generaciones

3/8/2017 Rompieron barreras y tópicos durante sus inicios con el único objetivo de demostrar que podían estar tan preparadas como cualquiera de sus compañeros para dirigir los encuentros más exigentes pero ha sido el paso del tiempo el que ha terminado por convertirlas en toda una referencia. Y es que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte gracias al impulso de las 5 mujeres que forman parte de un Grupo 1 encargado de “impartir” justicia tanto en LF1 como en las Ligas LEB Oro y LEB Plata.

PABLO ROMERO / ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB

Corría la temporada 1996/97 cuando Antonia Gómez Ruf se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido correspondiente a la Liga LEB Oro. Un hecho tan atípico por aquel entonces como novedoso podía resultar el presenciar en directo una Liga recién nacida y que daba sus primeros pasos como antesala de la Liga Endesa.

Veintiún años después de dicha efeméride, la figura de la mujer está tan presente en la competición que incluso dos de ellas compartirán el próximo sábado protagonismo como árbitros de uno de los encuentros de la jornada dentro de una LEB Oro en la que representan ya al 10% de su colectivo arbitral.

Y es que los nombres de Susana Gómez, Espe Mendoza, Eva Areste, Paula Lema y Sara Peláez se han unido durante la presente campaña para dar forma a la temporada con mayor número de mujeres dentro de un Grupo 1 desde el que se han ganado a pulso el respeto de la competición transmitiendo un claro mensaje: querer es poder.


Víctor Mas: “El arbitraje femenino se encuentra en alza”

No han sido pocas las mujeres que a lo largo de la historia han ejercido como árbitros dentro de un Grupo 1 que durante sus dos décadas de historia se ha encargado de impartir justicia deportiva tanto en la Liga Femenina como en las Ligas LEB Oro y LEB Plata.

Un amplio listado iniciado en la campaña 1996/97 por Antonia Gómez, continuado en el año 2001 por  Anna Cardús -hoy ACB- y enriquecido en 2007 con la llegada de la internacional Susana Gómez quien contribuyó activamente al crecimiento de la mujer en un sector que ha congregado este año a cinco de ellas en una campaña de récord.

Cifra esta que para Víctor Mas -máximo responsable arbitral del Grupo 1 y una de las figuras claves en su crecimiento- supone la confirmación del papel de la mujer en un campo que ya no es territorio exclusivo de hombre: “El arbitraje femenino se encuentra en una dinámica en alza, cada vez son más las mujeres que quieren dedicarse a ello y que nos demuestran en su día a día un gran esfuerzo para poder lograrlo. Durante los últimos años se ha experimentado un auge sumamente importante que nos confirma que la incorporación de la mujer al arbitraje ha adquirido ese carácter de normalidad por el que hemos trabajado durante años”.

 

Una normalidad cimentada en dos décadas de trabajo y que Victor Mas valora como una de las claves para que cada vez sean más las mujeres decididas a iniciarse en un mundo arbitral para el que tienen las puertas abiertas de par en par: “Hoy en día ya no causa ninguna extrañeza el ver a una chica arbitrando sino que entra dentro de la normalidad más absoluta. Todo un logro de estos últimos años y que está ayudando mucho a la integración de nuevas mujeres en un mundo que ya no se considera sólo de hombres y en el que son una parte más del juego. El que cada vez haya más mujeres siendo parte activa del Grupo 1 y siendo parte activa de competiciones y partidos importantes supone la mejor motivación para las nuevas generaciones quienes ven en ellas un espejo en el que mirarse entendiendo que si trabajan y están bien preparadas pueden llegar a conseguirlo”.

Y es que, para Mas, supone toda una satisfacción el ver como la mujer se abre paso semana tras semana entre unas designaciones con las que demuestran estar sumamente preparadas: “Para nosotros no hay distinciones. Cuando hacemos las designaciones no lo hacemos pensando en si son hombres o mujeres sino en que son árbitros perfectamente válidos y que han trabajado lo suficiente como para poder desarrollar a la perfección su labor. Durante los últimos meses tenemos buenos ejemplos con la presencia de una mujer en la final de la Copa Princesa sin que esto significara que del mismo modo tuviera que haber necesariamente otra en la final de la Copa de la Reina. Cada designación se basa en criterios objetivos eligiendo en cada momento a quien está mejor preparado para poder afrontar el partido correspondiente”.


Susana Gómez, una de las precursoras a nivel internacional:

Cinco son las mujeres que forman parte del Grupo 1 durante la presente campaña pero ninguna de ellas suma más temporadas y partidos a sus espaldas que una Susana Gómez que ejerce como el mejor ejemplo a la hora de hablar de “normalidad”.

Con licencia de árbitro internacional, su presencia en las canchas es ya tan habitual como la de cualquier otro elemento del juego durante unos fines de semana en los que se siente una más: “Desde mi primer partido en la LEB las cosas han cambiado mucho y eso que no han pasado tantos años. El arbitraje no deja de ser la capacidad de una persona para desempeñar una actividad independientemente de si sea hombre o mujer pero durante mucho tiempo la sociedad no lo entendía así. Por suerte ahora es algo común y normal el poder ver a una mujer arbitrando aun partido e incluso a dos, algo que en mis inicios era casi impensable y que es producto del trabajo y los esfuerzos realizados por cada una de nosotras”.

Eso sí, si algo tiene claro Susana Gómez es que el apoyo recibido es una de las claves para que el Grupo 1 haya podido alcanzar un techo que a buen seguro seguirá subiendo en número durante los próximos años: “Para que hayamos podido llegar hasta aquí ha habido una palabra clave, la confianza. En primer lugar de quienes han permitido que podamos realizar nuestra labor en igualdad de condiciones para demostrar que estamos preparadas y, en segundo, de nosotras mimas en nuestro trabajo así como en nuestra capacidad para afrontar los retos que el deporte nos pone delante cada semana. Aprovechar las oportunidades es clave para demostrar que se puede estar en lo que tradicionalmente ha sido un terreno masculino y creo que nosotras lo estamos haciendo”.

Sin lugar a duda un sabio consejo de cara a unas futuras generaciones que han crecido en número durante las últimas temporadas: “El número de mujeres en el baloncesto español va creciendo y es bueno que se amplíe para que más gente pueda disfrutar de esta actividad, que, aunque sacrificada, es muy satisfactoria. Esto es un buen indicador que señala que se trabaja para dar oportunidades a todos y todas. En nuestra mano esta trabajar y mejorar día a día para dar al baloncesto la calidad de decisiones que precisa para ser un deporte vistoso y justo”.


Espe Mendoza, el inicio de un camino de confianza:

Llegó a las Ligas FEB seis años atrás y lo hizo para debutar bajo un guión no previsto cubriendo a última hora la baja de un compañero en su Cáceres natal. Desde entonces, el nombre de Esperanza Mendoza se ha convertido en uno de los más habituales dentro de las designaciones de unos fines de semana en los que alimenta con fuerza su pasión por el arbitraje.

Y si no bastaría con escuchar su “crónica” de aquella noche de 2011 en la que cumplió un sueño sobre la cancha del Multiusos y que sigue recordando como si hubiera sido ayer mismo: “Recuerdo aquel día perfectamente. Era puro nerviosismo, llevaba años viendo en la grada a árbitros como Ángel de Lucas o Germán Morales y esa noche  iba a tener la oportunidad de disfrutarlo en primera persona. Fue inolvidable, en mi ciudad, con un gran compañero, con mi familia en la grada… Uno de los recuerdos más bonitos que tengo. Con los años, he ido creciendo con los partidos, aprendiendo cada día de cada una de las situaciones que ocurrían en los partidos, visitando todas las canchas de la geografía española y teniendo la oportunidad de ver como otros compañeros debutaban en la categoría conmigo”.

Pero los apellidos Mendoza Holgado no son tan solo los de un árbitro más de la competición sino que ejercen como el mejor ejemplo a la hora de transmitir el sentimiento de un colectivo que disfruta al máximo con su labor: “Actualmente las Ligad FEB son competiciones vibrantes en las que cualquiera puede ganar a cualquiera, en la que los partidos son igualados, intensos y que cualquier amante del baloncesto disfruta, porque no olvidemos que los árbitros también disfrutamos de este deporte. La designación para arbitrar este año la final de la Copa Princesa supuso un aliciente más para seguir trabajando y esforzándome en algo que vivo con pasión como es el baloncesto y quedará en mi recuerdo como una noche inolvidable”.

Tan inolvidable como será la noche del próximo sábado donde volverá a realizar “doblete” femenino en su visita a Pumarín, una situación que supone todo un motivo de orgullo por lo que supone para el crecimiento de la mujer en el arbitraje español: “Este año se ha dado la situación, cada vez menos novedosa por suerte, de  poder compartir partidos con mis compañeras Eva Areste y Susana Gómez. Cada vez hay más mujeres arbitrando en las categorías FEB y eso es fruto del buen trabajo y de cómo desde la Federación se apoya y se potencia la presencia femenina en nuestro deporte a todos los niveles”.


Eva Areste, Paula Lema y Sara Peláez, los “fichajes”:

Si importantes han sido los nombres de Susana y Esperanza durante las últimas temporadas vayan memorizando el de una Eva Areste que ha debutado con fuerza en el Grupo 1 tras haber añadido a su hoja de servicios logros tan valiosos como la Fase Final de la Liga Femenina 2 disputada el pasado curso.

De origen catalán, Eva se ha ganado por méritos propios una plaza fija dentro de un Grupo 1 en el que su “cinco ideal” se ha completado este año con la presencia de la gallega Paula Lema y la madrileña Sara Peláez, árbitros disponibles y que han vivido ya sus primeros encuentros en unas Ligas FEB que parecen tener más que clara su hoja de ruta de cara a un futuro en el que el papel de la mujer volverá a ser determinante.

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